Los rocambolescos doce minutos de Lady Gaga

por Alejandra Machuca

¶ Tras varios meses de espera y rumores del show de medio tiempo más costoso en la historia –histeria– de la NFL, un total de 10 millones de dólares, llegó el tan ansiado espectáculo del Super Bowl LI (51 para los que no se acuerden de los números romanos). El paquete presencial de concierto en vivo más partido oscilaba entre los $7,000 y $14,000 dólares, o gratis si lo veías en Azteca 7. Cuando por fin terminaron los primeros dos cuartos del partido, Stefani Germanotta, mejor conocida como Lady Gaga, apareció, a 40 metros de altura, en el techo del estadio NRG de Houston, Texas. Desde ahí patrulló a los miles de espectadores mientras cantaba sobre la unidad [LOL] y soberanía de los Estados Unidos de América.

Desde la primera nota que cantó nos dimos cuenta de quién sería la verdadera protagonista de la noche: su potente voz –y no algún arrebato o excentricidad característica de la cantante. En días previos a su presentación, Gaga declaró, sin dar muchos detalles, que quería hacer de su show algo inolvidable, una especie de tributo a sus fans por seguirla y apoyarla desde el inicio. Su intención era hacer del espectáculo algo atlético, potente y digno de un escenario del medio tiempo en el Super Bowl.

A medida que el show continuaba, los espectadores no queríamos ni parpadear. Hubo un momento en que creímos que habría un invitado especial, alguien pomposo. Sin embargo, la artista rompió con el esquema que muchas de las celebridades anteriores, que, desde el 2010, habían tomado como tradición: tener invitados especiales durante su espectáculo. Tal fue el caso de Bruno Mars con los Red Hot Chili Peppers o de Coldplay al lado de Beyoncé. Sin embargo Lady Gaga demostró que no necesita de ningún acompañante para sorprender al público. Gaga interpretó temas de sus primeros discos que la lanzaron a la fama, como Poker Face o Just Dance, pasando por su último sencillo, Million Reasons, para culminar con una fulminante interpretación de Bad Romance.

De inmediato las comparaciones con la actuación del ‘93 de Michael Jackson se hicieron escuchar. Posteriormente recibimos con sorpresa y desilusión la noticia de que se tuvo que pre grabar el momento de su show en donde utilizó drones y saltaba del techo debido a posibles inconvenientes meteorológicos y a la norma de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos que estipula que en días de partido no se pueden volar drones de 4pm a 12pm [eso sí: en Medio Oriente, EEUU puede volar sus drones a cualquier hora].

Por otro lado, entrando en detalles de cuánto dinero recibiría Lady Gaga tras su grandiosa presentación, la respuesta fue… ni un solo peso. O, más bien, ni un dólar. Lady Ganga. Todos los gastos del show correrían a cargo de la NFL. Y sí, tuvo un costo de diez millones de dólares, como se había especulado. Vestuarios, escenario y efectos especiales fueron costeados por la asociación de futbol americano. Sin embargo, la atención y publicidad que recibió la cantante la llevó a incrementar sus ventas un 1000% de un día para otro. Sus discos y sencillos volvieron a posicionarse en los primeros lugares de tablas de popularidad como iTunes.

Una vez más se confirma que el actuar en el medio tiempo del Super Bowl te regresa a la cima y te pone en boca de todos. Por lo menos por un buen rato.

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