Ética y transparencia institucional

por María Daniela Morales, Rebeca Angulo e Isaac Aguilar

¶ Apenas es la primera semana de clases y ya comenzaron a bombardearnos con los requisitos y pagos para la graduación. Una plática de media hora es suficiente para agregar cinco mil pesos a la deuda actual. Sin mayor explicación, los cobradores se retiran y nos dejan con la duda del destino de cada peso «invertido» en un pedazo de papel. Muchos (por no decir casi todos) ignoran el uso de los recursos que «invierten», mientras que una reducida minoría se preocupa por su salud financiera. Sin poder hacer nada al respecto, sólo quedan dos opciones: o pagas o no te gradúas.

Indignados por la situación, nuestras dudas sobre aquellos cinco mil pesos para trámites de graduación se intensificaron e intentamos aclararlas, sólo para recibir respuestas vacías. Así, los cuestionamientos crecieron exponencialmente, llevándonos a realizar una investigación no sólo para saber a dónde va nuestro dinero de la graduación, sino para saber a dónde se dirige toda nuestra colegiatura.

El primer lugar que creímos que era ideal para resolver nuestras dudas fue el Departamento de Admisiones. Trazamos los objetivos de la investigación y preparamos preguntas críticas para profundizar en el tema. No queríamos respuestas vagas, de esas que sólo se dan para satisfacer al cliente. Nos acercamos al Departamento de Admisiones un poco nerviosos; queríamos ser críticos, pero no desafiantes.

Ese primer encuentro fue un fracaso: nadie del Departamento tuvo la intención de responder nuestras preguntas. Con recelo nos respondieron que no cuentan con «ese tipo de información».

Insatisfechos, fuimos con el mismo cuestionario al Punto Azul y todo fue como un déjà vu: salimos de ahí tal cual como entramos: sin respuesta alguna.

Decidimos entonces extender nuestra investigación y nos dirigimos al Departamento de Becas. Acordamos una cita con la Directora de Apoyos Educativos y llegamos con ella a la hora estipulada. El primer gesto de bienvenida que recibimos de ella nos desilusionó: nos arrebató la guía de preguntas que habíamos preparado y, sardónica, nos increpó: «¿quién les hizo estas preguntas?». Vacilamos un poco, pero continuamos con nuestra investigación. Sus respuestas fueron directas, concisas, escuetas:

El 52% de los alumnos en el Campus Querétaro son becados. Los recursos de becas son locales y los criterios para otorgarlas dependen cada tipo de beca. El Comité de Becas se designa a nivel nacional. En la beca de financiamiento el crédito obtenido tiene una tasa de interés de 8.5% (muy por debajo de lo que cualquier banco te puede cobrar de intereses). A un alumno al cual le ha sido otorgada este tipo de beca, se le dan 3 meses para que consiga trabajo y posteriormente se comienza a cobrar. El tiempo que el alumno tiene para pagar este crédito es el mismo tiempo que le tomó terminar su carrera. El 92% de los alumnos pagan su crédito. Las oficinas nacionales de becas nos auditan. Tenemos un reglamento de operación. Hay un informe anual para los Consejeros donde se muestran los destinos de los recursos.

Esta visita nos llevó a consultar el informe anual del Tec Campus Querétaro. Sin embargo, nos topamos con la sorpresa de que no existe dicho informe de manera digital, a diferencia de otros campus (¿campi?) que lo incluyen en su página web.

Esta falta de transparencia, además del trato descortés y desatento que recibimos una y otra vez, nos produjo todavía más desconfianza en la Institución. ¿Seremos nosotros? ¿Será que no tenemos experiencia como periodistas? ¿Fuimos desafiantes con las personas a las que entrevistamos?

Conflictuados con nosotros mismos, tratamos de ponernos en el papel de los empleados del Tec. En primer lugar, los maestros: nuestro principal contacto con la Institución. Nos preguntamos qué tan satisfechos se sienten trabajando y formando parte de la comunidad del Tec. Afortunadamente, encontramos a un profesor abierto y sincero. A petición suya, no revelaremos aquí su identidad.

Fue sorprendente e interesante descubrir el nivel de satisfacción profesional que tiene este maestro en contraste con el salario que recibe. Nos mostró, por ejemplo, los conceptos que constituyen su salario:

Sueldos empleados (15 horas de clase): $11,094.00
Ahorro para el retiro: $1,109.40
Complemento ahorro para el retiro: $475.46
Impuestos ordinarios
Aportaciones FA empleados
Descuento Mi Sueño
Seguro de gastos funerarios
Ahorro vista
Seguro de vida: $110.94
Aportación trabajadores IMSS: $479.56
Aportación Patronal IMSS: $1,279.51
Aportación FA Empresa: $1,442.22
Aportación Patronal SAR: $355.11
Aportación Patrón cesantía vejez: $559.29
Aportación Patronal INFONAVIT: $887.77
Provisión prima vacacional: $106.35
Provisión de aguinaldo: $911.85

El total, percepciones más deducciones, es de $12,688.86 quincenales. Y el salario neto, el que al final recibe, es de $6,132.60.

Este profesor se mostró inconforme con el sueldo que recibe por el trabajo que realiza. Sin embargo, hizo hincapié en que, a pesar de esta injusta situación salarial, su entusiasmo con los alumnos y con su trabajo se mantiene intacto.

Al comienzo de esta investigación, nuestras dudas estaban vinculadas con las finanzas escolares: colegiatura, becas, pago de servicios, etcétera. Considerando que no se nos proporcionaba información que pudiera satisfacer nuestra investigación, decidimos dirigir nuestro enfoque hacía la transparencia de la Institución.

La transparencia no implica un acto de rendir cuentas a un destinatario específico, sino simplemente la de colocar la información de sus decisiones y acciones en «vitrina pública». Una empresa transparente debe ser capaz de rendir cuentas en aquello que sea cuestionada. [Claudia Lucía Alejos, 2015. Transparencia: fuente de confianza en la empresa. Consultado el 16 de febrero de 2017 en de www.iese.edu]

La transparencia aplicada al entorno organizacional significa que la empresa tiene la disposición de informar sobre su situación actual, sobre las decisiones que en ella se toman y las personas que toman esas decisiones.

Esto implica un manejo ético de la información: clarificar los criterios que están detrás de una decisión organizacional para que todas las personas involucradas con esta organización puedan conocer los cómos y los porqués de las distintas decisiones que se toman. Como estudiantes, incluso como consumidores del Tec, es nuestro derecho saber qué es lo que estamos pagando, en qué tipo de institución invertimos nuestro dinero y de qué manera se maneja esta inversión.

Con la intención de agendar una cita con el rector del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, el Dr. Salvador Coutiño, acudimos a su oficina. Lamentablemente sólo podía recibirnos a principios de marzo. Expresamos la inquietud que teníamos sobre nuestro interés en hablar con algún directivo del Tec y su secretaria nos agendó una cita con el Director de Servicios de Apoyo (encargado de las finanzas) del Campus Querétaro y Campus Irapuato.

Fue una gran oportunidad, ya que él tenía la capacidad y conocimientos para responder a nuestras preguntas relacionadas con la transparencia institucional. Entramos a la oficina y sin intenciones de interrumpir, fuimos testigos de la firma del código de ética. Fue cortés al recibirnos y no tuvo ningún problema con tomar la entrevista. Comenzamos con preguntas ingenuas para entrar en confianza, y conforme avanzaba la entrevista las respuestas se volvían cada vez más interesantes:

El Tecnológico de Monterrey fue creado por decreto presidencial para proporcionar servicios de educación, tal como lo fue la UNAM. Si el Tec algún día desapareciera, los recursos pasan a formar parte del patrimonio de la UNAM. No es ninguna asociación, no tiene un «dueño», y no persigue fines de lucro. Los recursos que genera se deben de invertir en la misma educación. Tenemos cerca de 1,000 empleados con 6,600 alumnos en este campus.

El Tec está organizado por Vicepresidencias. El Doctor Coutiño es el Vicepresidente de la Zona Centro. Tiene a su cargo León, Irapuato, San Luis Potosí, Morelia y el Campus Querétaro. Su jefe es el Presidente, Salvador Alba. Las cuestiones académicas las rige David Noel y Alfonso Pompa. A la vez, Salvador Alba tiene otro jefe: el Consejo. El Consejo auspicia al Tec y está conformado de empresas como CEMEX. Los empresarios que constituyen al Consejo conforman una asociación civil que tiene como objetivo apoyar y aconsejar al Tec.

Sutilmente tocamos el tema de transparencia. Hicimos preguntas más específicas y directas. Sobre la colegiatura y el manejo de recursos nos respondió:

El monto de la colegiatura se establece por medio de un Comité. La colegiatura está basada en el Índice Nacional de Precios al Consumidor, y varias cuestiones financieras que se analizan. Este Comité lo conforman tanto el equipo del Tec de finanzas como las asociaciones que auspician al Tec.

En cuanto a la transparencia:

El Tec recibe donativos. Todos tenemos acceso a la información financiera. Cuando un empleado no es tratado bien o no actúa conforme al código de ética, puede emitir una denuncia en un sistema que se llama Ethos. Cada principio y fin de semestre, yo le doy a conocer a todo el personal las finanzas del Campus. Generalmente todo el dictamen fiscal se realiza en Monterrey a nivel Tec. Siempre está accesible. La información no es publica, únicamente es para los empleados del Tec. Debemos cuidar los recursos, ser muy austeros y efectivos.

La Institución y los sorteos son auditados. La información financiera se presenta ante las autoridades del Tec, al Consejo, posteriormente es presentada a todo el personal y se publica donde se deba de publicar. El Sorteo Tec es auditado por la Secretaria de Gobernación y auditores externos; los donativos no se mezclan con el Sorteo, todo lo que se genera en el Sorteo se utiliza en él. Las fortalezas del Tec es una sana administración, ser muy cuidadosos en el manejo de los recursos. Hacemos una planeación a largo plazo de 10 años. Y cada año vamos aterrizando esa planeación por semestres. Por semestre planeamos qué recursos va a haber, cómo se van a distribuir y cuidamos esos recursos para que se den los remanentes para poder invertir en todas las renovaciones, reemplazos, equipos de cómputo e inmobiliario. Tenemos que tener unas finanzas muy sanas para cubrir todas las demandas.

Los recursos del año pasado fueron los siguientes: 394 millones de pesos de colegiaturas netas, 184 millones que se fueron a sueldos y 127 millones que fueron destinados a gastos, 4 millones a descuentos, 123 millones a becas, y 72 millones de otros ingresos.

Sobre los sueldos y salarios, nos dijo esto:

Los salarios están ordenados por rangos, especialización y antigüedad. El remanente sirve para invertir en los Campus, sin embargo, no es suficiente para cumplir todas las demandas del Instituto. Un edificio cuesta arriba de 200 millones de pesos, por eso tenemos asociaciones que nos auspician y que nos apoyan con recursos. Para estas construcciones y para mantener la salud financiera de la Institución, es necesario contar en todo momento con un mínimo de 35% de las ganancias que tiene el Tec.

Y sobre la satisfacción de los maestros:

Sí, he visto a muchos profesores contentos en el Tec y gente muy contenta y convencida. Pues nada más pregunten cuántos años lleva la gente y te das cuenta de cómo es el ambiente de la empresa. Cada año aplicamos encuestas y así sabemos que los empleados están contentos con sus salarios. Cerca del 80% están conformes con ellos.

Tomando en cuenta esta información, nos dimos a la tarea de hacer diversas encuestas a personas de diferentes puestos en el Tec. Sorprendentemente, quienes menos se mostraban cooperativos eran las personas de intendencia, mientras que los maestros y oficinistas respondían a todas las preguntas. Los resultados mostraron que casi el 40% de los encuestados no están conformes con los salarios que reciben. Estos individuos son, en su mayoría, personas de intendencia, quienes nos contaron sus inconformidades con el sistema, revelándonos que antes tenían ciertos beneficios sociales que fueron arrebatados sin su consentimiento. El 60% restante dice estar muy contento con su salario y con las prestaciones y seguros que el Tec les otorga.

Para terminar con la entrevista, le hicimos preguntas más personales sobre institución:

Para mí es lo máximo. Llevo 30 años aquí, entonces imagínate. Yo te puedo asegurar que es una Institución que no tiene corrupción, y que además se respetan mucho a las personas y, si no es así, tenemos jefes y jefes y jefes. Entonces, haz de cuenta, si a mí me trata mal mi jefe, pues él tiene un jefe con el cual puedo acudir y, si ese jefe tampoco me trata bien, pues él también tiene otro jefe. Entonces, por eso, desde mi punto de vista, el Tec es una institución que difícilmente puede tener fallas éticas.

Nuestro punto de vista sobre la transparencia institucional cambió tras esta entrevista. La ignorancia es sinónimo de la falta de información, y la desinformación tiende a la crítica sin fundamentos. Si predicamos que queremos un país transparente con su gente, las instituciones que nos educan deben reflejar estos valores.

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