Sociedad discapacitada para discapacitados

por Giovana Alviso, René Reyes y Manuel Odriozola

¶ En una época donde la unión entre individuos es vital para poder evolucionar como comunidad, nos encontramos, una y otra vez, con distintos casos de indiferencia e intolerancia. La inclusión de personas con discapacidades en las instituciones educativas es un problema mayor en la sociedad mexicana, pues son pocas las escuelas y universidades que incitan a sus alumnos a ser conscientes del otro y de sus alrededores. El Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro ha implementado distintas estrategias para integrar a personas discapacitadas a esta comunidad educativa. Sin embargo, ¿realmente los alumnos de esta Institución piensan y se comportan bajo una perspectiva que incluya y distinga a personas con alguna discapacidad?

En los últimos 10 años, el Tec instaló 15 rampas en los 17 edificios construidos, además de elevadores en donde es necesario, como los edificios que tienen más de un piso. Asimismo, existen ya instalaciones para discapacitados en todos los baños. Sin embargo, se puede percibir alrededor del Campus el poco respeto empleados y alumnos hacia este tipo de instalaciones.

Hicimos una encuesta a los alumnos de preparatoria acerca del uso que le dan al elevador ubicado en su edificio, instalado en el 2002. De los 75 alumnos encuestados, 71 sí lo ha utilizado; la mayoría de ellos, 26, lo usan porque son muchos pisos. La preparatoria tiene cuatro pisos. ¿Estas 26 personas se estacionarán entonces en los lugares para discapacitados porque se les hacen muchos metros?

La instalación de un elevador cuesta aproximadamente $750,000 pesos y el mantenimiento $8,000. Este dinero es invertido para generar un espacio apto en caso de que algún estudiante o persona que visite la Institución tenga alguna discapacidad física, incluso para los alumnos que llegan a tener una lesión y, sobre todo, para generar una concientización de respeto a las personas con discapacidad. Aún así, en un lapso de 10 minutos, observamos hasta 24 personas bajando y subiendo, en un solo piso, del elevador de preparatoria. Ninguna de estas personas tenía lesión o discapacidad alguna. Lo que nos hace inferir que los estudiantes realmente no toman en cuenta que estas instalaciones son de uso exclusivo para alguien discapacitado. ¿Será que estas 24 personas usan las escaleras cuando están lesionados?

Aún cuando no hay alumnos discapacitados estudiando en la Institución, se encontraron diferentes personas a las que les consternó este tema y decidieron hacer algo para sensibilizar a la comunidad del Tec. Dentro de la preparatoria se implementó en el 2002 el proyecto del servicio social. Aunque este no sólo incluye organizaciones para discapacitados, el programa de servicio social se implementó por la preocupación de que los alumnos de la prepa tuvieran ciertas perspectivas falsas de lo que estaba fuera de su realidad.

Hay un total de 26 organizaciones afiliadas a este servicio, de las cuales hay escuelas de niños con síndrome de Down, escuelas para ciegos y débiles visuales y primarias con atención de deficiencia educativa. A lo largo del semestre, los alumnos de la materia de Liderazgo social trabajan en equipo con una de las 26 organizaciones. Se elabora un proyecto con un objetivo claro, ya sea enfocado a la educación o a habilitar algún área de las instalaciones.

Existen, además, dos grupos estudiantiles dentro del campus que apoyan a diferentes organizaciones. Dentro de la preparatoria, está el grupo Fearless. A través de eventos, este grupo concientiza y apoya a distintas organizaciones, principalmente a uno llamado Vida Activa, un centro que ayuda a desarrollar habilidades a jóvenes y adultos con síndrome de Down para que se les permita, poco a poco, integrarse al campo laboral.

Por otro lado, está el grupo de profesional Inclúyeme y Aprendamos Todos. Este grupo estudiantil busca la inclusión social y laboral de personas con discapacidad a través de prácticas profesionales no remuneradas de un año en el Tec Campus Querétaro. El proyecto lleva cuatro semestres y hasta ahora cuenta con ocho practicantes en diferentes departamentos académicos y de desarrollo humano, como el almacén deportivo, el departamento de formación cultural, la biblioteca, el centro de medios, el departamento de relaciones internacionales y, más recientemente, la escuela de tecnologías e información y los departamentos de negocios internacionales y mercadotecnia.

Inclúyeme y Aprendamos Todos trabaja mutuamente con ONG’s y organizaciones de la sociedad civil queretanas, como Seshi, Manos Capaces, Seprodi, Cali y Best Buddies. También obtienen apoyo de la red de discapacidad del gobierno queretano. Se busca ayudar a personas mayores de dieciocho años que cuentan con alguna discapacidad intelectual nivel cinco, como el retraso intelectual, síndrome de Down y la microcefalia. El arduo trabajo del movimiento se concentra en incitar que las prácticas de estas personas se realicen en algún departamento del Tec de Querétaro.

El proceso para invitar a un practicante o pasante a la institución comienza con una plática con sus familiares sobre los objetivos del movimiento, después se crea un perfil de habilidades de cada practicante para analizar cuál departamento se beneficiaría más con la interacción y trabajo del pasante. Siempre tratan de no parecer caridad, al abrir un nuevo espacio de trabajo no oficial con nada de responsabilidades, sino que buscan que exista la oportunidad de establecer al pasante en un puesto formal. Otra parte del proceso es una capacitación para los compañeros de trabajo del practicante para saber la manera correcta de cómo interactuar con ellos, como, por ejemplo, exigirles una meta de trabajo para que, así, puedan ellos ser verdaderamente productivos y puedan sentirse parte de su comunidad laboral.

El proyecto tiene como objetivo secundario el crear conciencia dentro de la comunidad del Campus Querétaro para fomentar la inclusión, el respeto y tolerancia para los individuos con discapacidades, y así reducir el rechazo y abuso que muchas personas sufren por su diferencia de capacidad intelectual o física. Es una tarea complicada, pues es el primer movimiento que pretende la inclusión social y laboral en el Campus Querétaro.

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a un integrante del programa, Alan Flores. A diferencia de muchos de los participantes, él no entró por medio de una de las organizaciones, sino que Alan ha sido acompañado por su abuelita durante todo su proceso, quien es maestra de educación especial.

Alan padece de hidrocefalia, su porcentaje es de 1 o 2%, por lo que pudo cursar sus estudios sin necesidad de una educación especial, a excepción del último año que cursó de secundaria. Aunque a Alan le hubiera gustado seguir en un sistema escolar, nos comentó que sería mucha presión para él, pues no podría resolver cosas tan complejas las como ecuaciones matemáticas.

Sin embargo, Alan siempre tiene muchas ganas de aprender. Es por esto que a sus 27 años es diseñador gráfico a nivel técnico, ha aprendido inglés, música, e incluso panadería. Alan ya ha tenido experiencia laboral antes de estar en el programa, la mayoría de las veces ha sido trabajando en diferentes restaurantes o centros de comida rápida. Aunque algunas veces ha tenido que dejarlo o ha sido rechazado, por tener un proceso más lento de aprendizaje o por ser un trabajo muy pesado, las veces que le han dado la oportunidad, Alan ha hecho un muy buen trabajo, según nos comenta.

Alan nos contó que ha utilizado su experiencia como diseñador gráfico para crear una marca para los dulces artesanales que elabora su abuelita. Además de realizar trabajos independientes, como tarjetas de presentación. «Soy un ser independiente y realmente desde que yo nací, hasta la fecha, me han tratado como persona ordinaria», declaró Alan. Él considera que muchas personas discapacitadas no pueden desarrollar sus habilidades al máximo por la sobreprotección que les dan sus familiares. Cuando Alan nació, los doctores dictaminaron que sería un niño en estado vegetativo. Gracias al apoyo que su familia le ha brindado y la válvula peritoneal que se le puso al nacer, él ha logrado ser independiente. «Está válvula peritoneal tuvo una falla cuando yo era niño, y realmente los dolores eran como si te agarraran la cabeza y te apachurraran contra un vidrio», nos contó Alan.

Muchas de las personas que tienen familiares con discapacidad no son diferentes a nosotros. No tienen la educación correcta acerca de cómo tratar a las personas discapacitadas. Hace falta mucha más conciencia e inclusión en la sociedad mexicana. Ninguna de las fundadoras del programa Inclúyeme y Aprendamos Todos, Francisca Alejandra Castellanos y Natalia Hilda Fernández, son mexicanas. «La inclusión en México es casi nula, es muy poca la gente que realmente hace inclusión», concluyó Alan.

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