La terrible insignificancia de la biblioteca de la Prepa Tec

por Sofía Barajas, Romina Castellanos, Alejandra Machuca y R. Antonio Vázquez

¶ Me siento inútil y despreciada. Ellos sólo entran para usarme como les place, no ven que estoy aquí para más que eso. Algunos vienen tan solo a imprimir su tarea a última hora, otros curiosean en la entrada y deciden irse, hay quienes vienen sólo a platicar entre ellos, y entre todos hay unos que sólo maltratan mis espacios. Yo busco paz y tranquilidad para mí y puedo ofrecerles lo mismo de regreso, pero no se dan cuenta. Envidio al otro espacio que, como yo, es para ellos. En él ellos se divierten, escuchan música, se relajan; es un lugar no muy tranquilo, pero alegre. Yo puedo darles esa alegría de una manera diferente, no me permiten demostrarlo. Y es que cuando vienen a mí, me quieren usar como aquel otro espacio, él es él, y yo soy yo. ¿Y si estuviera más cerca; en el primer piso, por ejemplo? ¿Y si fuera más atractiva? Tal vez podrían pintarme de colores, así me vería mejor. Sí, podrían agregar televisiones y videojuegos y sillas con ruedas, pero… esa no soy yo. ¿Qué debo cambiar, entonces, para cumplir con lo que se espera de mí?


La tranquilidad vale más de 40 escalones

Al buscar un espacio de tranquilidad en la Prepa Tec, la biblioteca es el lugar más indicado; sin embargo, muchas veces esa tranquilidad termina siendo descartada por su ubicación. A diferencia de otras bibliotecas escolares, esta no se encuentra en un edificio dedicado principalmente a ella. Tampoco se encuentra en el primer piso. Es necesario que se encuentre en un lugar fácil de acceder y cerca de la mayoría de las aulas. Algo así como donde está el CREAS. En términos de espacio y ubicación, ¿por qué a la biblioteca se le da menos importancia que al CREAS?

La función que tiene el CREAS, según los encargados de este Creativity Space, es permitir el trabajo colaborativo para estudiar y realizar proyectos. Pero después de analizar el uso que le dan los estudiantes, llegamos a la conclusión que las actividades principales son otras: pasar el rato, ver películas y jugar videojuegos. CREAS: un espacio dedicado al arte de procrastinar. Un piso más arriba, 14 escalones después, se encuentra el espacio para la productividad.


El coliseo emprendedor

Leer, buscar información, estudiar… Quizá sean esos los verbos que uno relaciona normalmente con una biblioteca. Claramente, los verbos que se relacionan con la biblioteca de esta preparatoria están en el extremo opuesto.

Los juegos de cartas y los picnics son las actividades más populares entre los alumnos en las mesas de área común dentro de la biblioteca. Violentas batallas entre usuarios de cartas, donde las mesas y las sillas sufren las derrotas. Se rumora de torneos próximos para todos aquellos que quieran demostrar sus habilidades en los juegos de azar. Si bien no ponen música de reggaeton –todavía–, la biblioteca ya es, para citar a Juan Gabriel, «un lugar de ambiente»: los alumnos desayunan ahí chilaquiles con frijoles refritos, tortas de milanesa, papas botaneras, entre otros exquisitos platillos para degustar y compartir.

Las mesas de autoestudio se han convertido en los espacios más cómodos del campus para recargar las energías para la siguiente clase, sobre todo durante la época de exámenes. En la biblioteca no se estudia, se duerme. La opinión general es que deberían empezar a proporcionar cobijas para ofrecer una mejor experiencia.

Al final, son los maestros o, como veremos más adelante, el personal de seguridad e intendencia los que le dan uso a la biblioteca de la biblioteca. Aunque es cierto que estos recintos son usados para algo más que leer y buscar información, creemos que hay que plantear ciertos límites. El olor de los chilaquiles y el rebote de cartas exceden, creemos, esos límites que tendría que tener la biblioteca.


El catálogo de libros

Un aspecto que hace valiosa a la biblioteca general del Campus (la que está en profesional) es el abanico de contenidos tan variado, que incluye desde libros de aviación, nutrición y medicina hasta libros sobre religión. A diferencia de lo que podría pensarse, es posible encontrar temas que no predominan en las carreras del Tec y, en general, que no están a la par con el enfoque de la escuela. En la biblioteca que está en la prepa, los contenidos son mayormente académicos: ciencias sociales, matemáticas, ciencias básicas, literatura clásica y contemporánea. En total existe un aproximado de 19,000 volúmenes de todo tipo de material bibliográfico: libros, revistas, películas y videos que están a disposición de alumnos, maestros y todo aquel que se vea atraído por la colección.

Hay alumnos que van a la biblioteca para hacer uso de sus otros materiales: usar las computadoras e imprimir algo a última hora; para pedir un libro que ocupan en alguna materia; también hay quienes quedan de verse ahí para hacer algún trabajo en equipo, o quienes van para hacer su tarea. Estas son formas muy válidas de aprovechar la biblioteca, ya que están ahí las computadoras, las impresoras, los libros y las mesas de trabajo. Son herramientas prácticas enfocadas hacia fines académicos para los cuales la biblioteca fue destinada en primer lugar. Pero, ¿no es esta una concepción un poco limitada de lo que puede ser una biblioteca? ¿No podría ser más que un espacio académico?

Una biblioteca es más que tan solo una gran compilación de libros, más que un lugar para trabajar seriamente. No existe sólo para leer o buscar información cuando un maestro nos lo pide. Nuestra biblioteca puede ser mucho más que ese aburrido espacio al que sólo vamos cuando estrictamente necesitamos ir.

¿Cómo, entonces, podría ser la biblioteca de la prepa? ¿Cómo conformar un espacio que esté más allá del academicismo rústico pero que al mismo tiempo no caiga en el jolgorio triste de un casino?


Decoración, diseño y comodidad… ¿inexistentes?

La biblioteca de la prepa no es un lugar estéticamente placentero, no es tampoco muy cómodo y a veces ni siquiera hay un ambiente de paz y tranquilidad, algo que definitivamente debería distinguirla de CREAS. Si a eso sumamos lo maltratado y poco vistoso del lugar, la biblioteca se convierte en un espacio irrelevante o inútil para ciertas personas. Al respecto, en una entrevista con Felipe García, el bibliotecario, nos comentó que no han habido remodelaciones desde la construcción del espacio. Caso contrario, el CREAS ha recibido varias remodelaciones desde su apertura, no tantos años atrás.

Además de lo poco moderno y de nada atractivo, hemos de agregar esas artísticas fotografías que decoran el lugar, aportando un ambiente de profunda seriedad. ¡Las fotos de los maestros! En serio, ¿hay alguna razón por las que estén colgadas ahí? Bueno, la que nos dio el encargado Felipe García fue que, al ser la biblioteca un recinto 100% académico, uno de sus muros es aprovechado para reconocer el desempeño académico de estos sonrientes y vigorosos rostros, a quienes casi nadie ha visto o escuchado de ellos durante todo su paso por la preparatoria.


Quienes suben más de 40 escalones (o usan el elevador)

Los maestros, quienes se piensa son los mayores contribuidores al uso del espacio, van a veces para explorar el material y seleccionar aquel que sea útil para las materias que imparten. Posteriormente, este material circula un poco, ya que los maestros lo recomiendan a sus alumnos y estos llegan a buscarlo días después. Al menos el 1% de los alumnos lo hace o se espera que lo haga.

Quienes se llevan el premio al mérito bibliotecario, sin duda, son aquellos que conforman el personal de intendencia y seguridad de la prepa. Para nuestra sorpresa, casi todos los de intendencia van diariamente a la biblioteca para leer el periódico durante sus ratos libres. Los del personal de seguridad, en cambio, rentan películas y, de vez en cuando, sacan un libro. ¿Deberían, entonces, cambiar el enfoque del lugar a quienes sí utilizan el espacio?


Al parecer pintarme está fuera de opción, incluso creo que el presupuesto de este año no alcanzó, otra vez, para mí. Los encargados cambian cada dos o tres años, y todos ajustan mi modo de uso y el control del lugar. Sillas con ruedas sólo empeorarían el poco ambiente de relajamiento que queda. ¿Y si quitan las fotos esas que tengo en la pared? Quizá no habría nada que poner ahí… ¿Poner más restricciones? Sólo se irían los pocos que vienen a mí. Mejor démosles una razón para cuidarme, sin amenazas. Muévanme a un lugar más cerca de los estudiantes, en donde puedan verme y acercarse a mí fácilmente. Me alegra que aún me recuerden, que aunque me utilicen de forma distinta de lo que esperaría, recuerden que estoy aquí. Quisiera darles más, y que ellos se sintieran mejor, pero… al final, no depende de mí, depende de ellos. Un espacio es, sobre todo, cultural. Sólo espero que los nuevos alumnos que me visiten pasen un buen momento en tranquilidad y que aprendan en mí el valor de la soledad, aún estando acompañados, en silencio.

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