Éxodo: la promesa de un nuevo… ¿mundo?

por Susana Arteaga, Andrea Chavero, Fernanda López y María Guadalupe García

¶ En la mañana del 6 de enero de 2006 la señora Barrientos, en lugar de encontrarse con sus dos hijos abriendo los regalos que previamente ella y su esposo habían dejado bajo el árbol la noche anterior, se encontró con su hija mayor gritando que su hermano asmático de seis años no podía respirar. Esa tarde decidió que Gabriel iría a vivir con sus abuelos a Querétaro, pues ahí las condiciones climáticas son mejores y la contaminación es considerablemente menor que en la Ciudad de México. Asimismo, Jesús García, un chico de 17 años, dejó su vida en el Estado de México y se fue a Querétaro para apoyar a sus padres ante sus problemas económicos, ya que hay mejores oportunidades laborales en dicho estado. Treinta y un años antes, cuatro hermanas regiomontanas se hallaron desesperanzadas viviendo en la casa de su hermano mayor, lo que las llevó a tomar la decisión de buscar casa y empleo en Querétaro. También está Alba Margarita Ramírez, quien, en busca de mejores oportunidades educativas, se mudó de Guerrero a Querétaro.

Juan Carlos Oceguera, secretario técnico del Consejo Estatal de Población Querétaro (COESPO), informó que cada día llegan, en promedio, 67 personas a Querétaro, lo que se traduce a más de 24,400 inmigrantes anuales. En los estudios que han elaborado para determinar cuántas familias llegan a vivir diariamente, también identificaron que generalmente están en edad productiva, es decir, en estado de crecimiento educativo, económico, laboral, familiar. En el año 2014, el número de familias que se establecieron diariamente en Querétaro era de aproximadamente 40.

 

 

Todo comenzó ese año, el 2014. Daniela Patiño Castro, de 14 años de edad, residía en la capital veracruzana, cursaba el tercer año de la escuela secundaria mientras que su hermana Alexandra terminaba su último año de preparatoria. Alexandra siempre tuvo la curiosidad y el deseo de salir de la pequeña ciudad en la que vivía, una ciudad donde todas las historias se parecen, donde toda la gente se conoce y donde no existían las oportunidades que ella buscaba. Fue cuando surgió la idea de vivir en una nueva ciudad; Querétaro parecía el lugar ideal para trabajar en su futuro, hacer una carrera y planear una nueva vida. El Tec de Monterrey Campus Querétaro le ofrecía la carrera que quería y sus padres creían que sería una excelente oportunidad para tener un mejor desarrollo académico y personal. Sumado a esto, estaba también la creciente inseguridad que había en Xalapa, los numerosos secuestros, asesinatos, ataques públicos, desapariciones, balaceras.

Otro nuevo residente en la ciudad es Erick Alfonso García Vázquez, quien solía esculpir su vida durante 15 años en la Ciudad de México. Tenía ahí amigos desde el jardín de niños. Toda su familia vive en la Capital y Erick simplemente comenzaba a hacerse un plan de vida ahí a esa edad, pues es cuando los chicos empiezan a buscar una identidad y a crear un prototipo de la vida que esperan tener cuando sean grandes. Erick parecía tenerlo todo para lograr sus objetivos: pertenecía al equipo de natación, tenía una novia, salía a divertirse con sus amigos, etcétera. Él nunca pensó en irse de la Ciudad de México para hacer su futuro.

 

 

¿Por qué las personas eligen Querétaro? Es una de las ciudades de México que mantiene un desarrollo progresivo y que, por ende, posee un gran potencial que genera bienestar a sus ciudadanos. Variables como calidad de vida, servicios, economía, negocios, educación, salud, tranquilidad, entre otras, entran en juego a la hora de buscar un nuevo lugar donde vivir. Una de las principales causas de la migración a esta ciudad es la baja tasa de desempleo y las condiciones de desarrollo que tiene. El gran crecimiento de la industria en la región, el establecimiento de diversas empresas internacionales, la gran competitividad en la industria automotriz y la modernización del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, han sido también factores del aumento de inmigrantes en esta zona. En Querétaro le dimos la bienvenida a más de 94 mil personas en el 2010. Esta cifra aumenta con los años, el crecimiento aproximado de la ciudad en los últimos 15 años ha sido de más del 29%.

 

 

Durante su primera visita a Querétaro, al hacer los trámites de admisión de la mayor de sus hijas, los padres Patiño Castro consideraron que la oportunidad que tenían frente a ellos no podía ser desperdiciada. Iniciaron entonces el mismo proceso para sus dos hijas. Encontraron dónde vivir, consiguieron una buena beca y trazaron un gran camino por delante. De este modo, Daniela estaba lista para comenzar una nueva etapa de su vida en una nueva ciudad en compañía de su hermana.

Un día, Erick llegó de la escuela y, como siempre, se sentó en el comedor con sus papás para disfrutar los alimentos que su mamá había preparado. Antes de comenzar a servir, sus padres miraron fijamente a su hijo y le dieron la inesperada noticia de su próxima mudanza a Querétaro. Él se quedó anonadado; después de unos minutos sólo pudo responder «yo no quiero irme». Habían trasladado a su papá a un nuevo centro de datos en Querétaro, cuya apertura necesitaba un jefe. Su papá no pudo desaprovechar la oportunidad, esto significaba que habría más ingresos para la familia y, mejor aún, una calidad de vida mucho mejor a la que había en la Ciudad de México. Cuando Erick comenzó a empacar, se dio cuenta de que iba en serio y que todo lo que había logrado en la Ciudad de México no serviría de nada, pues sus planes se habían alterado y tenía que comenzar a planificar su vida a corto plazo nuevamente. Erick no soportaba la idea de mudarse y dejar su vida tan inesperadamente. Sentía pavor por la idea de subirse al camión de mudanza y comenzar la travesía. Lloró durante las tres horas de camino, detestaba su habitación, detestaba todo lo que indicara que no estuviera en su casa, en su verdadero hogar. Él odiaba Querétaro, o «puebletaro», cómo él le decía desde su experiencia como chilango. Sin embargo, él entendía la razón de su cambio: un mejor salario para su papá, una mayor seguridad para él y su familia, menos tráfico y, por lo tanto, más tranquilidad. No obstante, han pasado tres años desde la mudanza y Erick aún extraña su casa, a sus amigos y a su familia, pero sabe que si mucha gente viene a vivir aquí es por razones similares a las suyas. Por los incontables beneficios que ofrece Querétaro frente a otras ciudades de México.

 

 

La seguridad en Querétaro es impresionante comparada con la de otras ciudades, sobre todo si se compara con ciudades vecinas en Guanajuato o Michoacán. Algunas personas se han tomado el atrevimiento de llamarla, junto con Puebla y Cuerbnavaca, parte de las «Ciudades Santuario»: ciudades donde viven las familias de los miembros de grandes corporaciones del narcotráfico.

Abraham Castillo, un queretano que vive en uno de los más caros fraccionamientos de la ciudad, antes de dirigirse a su trabajo como gerente en una empresa aeronáutica, observa que su vecino es dueño de un carro lujoso, último modelo, y que siempre lo acompañan dos fortachones guardaespaldas a donde quiera que vaya. Todos los días, mientras lo saluda de lejitos, se pregunta si aquel misterioso vecino es un importante ejecutivo de Toyota o el hijo de un narcotraficante.

 

 

Fue en 2015 cuando finalmente Daniela Patiño comenzó esa nueva etapa de su vida sin sus padres cerca, en una escuela diferente, con gente nueva y, sobre todo, otra rutina. Un cambio muy difícil y grande para una niña de tan solo 15 años.

Daniela encontró personas con mente abierta que congeniaban con ella, seguridad en la ciudad, organización y oportunidad de crecimiento. Querétaro se convirtió en su ciudad hogar por la tranquilidad que hay en ella, la diversidad cultural, los familiares de su madre que nacieron y/o vivieron aquí y las recomendaciones por parte de los mismos para establecer una vida permanentemente en la ciudad. Al comparar Querétaro con Veracruz, ella nos dice que Querétaro es un lugar con mejores oportunidades de crecimiento personal, académico, profesional y empresarial, una ciudad con mayor prestigio y nivel es sus instituciones de educación media superior y universitaria. Otra remarcable diferencia entre el puerto y la ciudad de Querétaro es la inseguridad. En comparación con el estado de Veracruz, Querétaro tiene un nivel mínimo de inseguridad.

Alejandro Morillo, un venezolano que vive en Querétaro, se cambió específicamente a esta ciudad por la gran tranquilidad que había. Sus padres buscaban un lugar que fuera completamente diferente a su país, pues Venezuela ha tenido conflictos internos desde su crisis en el 2013. Querétaro parecía ser el lugar perfecto para empezar de nuevo, pues su reducida población, su seguridad y su orden político, además de otros factores como el poco tráfico o la limpieza de sus espacios públicos, la hacen una de las mejores ciudades en México para hacer una nueva vida.

 

 

Querétaro ha sido el centro de atención para muchos inmigrantes, la mayoría mexicanos, pero también del Norte, Centro y Sudamérica. Sin embargo, Querétaro es, sobre todo, un lugar de paso. Así como 67 personas llegan cada día al estado, 63 salen de aquí. Ese incremento de 4 nuevos queretanos al día se suma a los más de 100 nacimientos que tenemos diarios en la entidad. Considerando los datos oficiales de los últimos cinco años, la población en todo el estado crece a un ritmo del 2.3% anual. Y disminuirá para los próximos cinco. Pero todos sabemos que los «datos oficiales» son generados por instituciones gubernamentales que están a punto del colapso. El tráfico en la ciudad aumenta, los servicios todos (educativos, hospitalarios, de entretenimiento, etcétera) parecen insuficientes, el crecimiento inmobiliario se observa sospechoso. Quién sabe hasta cuándo Querétaro continúe siendo un oasis palpable para vivir y crecer e iniciar una nueva vida.