Corrupción increíble en un deporte invisible

por Luis Rodrigo Castillo

¶ El esgrima: uno de los deportes menos conocidos, menos practicados y menos vistos, incluso durante las Olimpiadas (es el deporte número 15 en cuanto a rating durante los Juegos). El esgrima: un deporte demandante tanto física como mentalmente (uno tiene que subirse a un asalto (o combate), pensar 5 movimientos por delante de su adversario y replantear su cuerpo con las rápidas respuestas). El esgrima: movimientos rápidos, exactos, con reacciones tan veloces que parecen casi instintivas. Si así es un asalto entre esgrimistas, ¿cómo serán los combates legales entre los directivos?

En 2016 ocurrió un escándalo en el mundo del esgrima: Paola Pliego, atleta queretana que entrenaba en Estados Unidos, primer lugar internacional en la categoría de Sable Femenil, fue acusada de dopaje por la Federación Mexicana de Esgrima (FME) y se le prohibió la participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Concluidos los Juegos, la FME se retractó de su dictamen y publicó en un comunicado que se había cometido un error en los análisis de la atleta y que Paola Pliego no presentaba sustancias ilegales para mejorar su desempeño deportivo. Pero, a estas alturas, las oportunidades de la deportista para asistir a las Olimpiadas ya no existían, evidentemente. Un touché rápido en este «asalto» que apenas comenzaba. Un touché tan injusto e inválido como un punto por corto en el florete de tu oponente.

De acuerdo a una fuente bien informada dentro de la Asociación Queretana de Esgrima –que, debido a problemas previos contra Castro Rea y la actual batalla legal contra la Mesa Directiva de la FME, ha decidido permanecer anónima– Jorge Castro Rea era la persona detrás de todos estos inocentes descuidos. Después del incidente con Pliego, la Asociación Queretana decidió declarar abiertamente su intención de pelear contra Jorge Castro Rea hasta que éste fuera removido de su posición. Una parry y riposte rápido y directo, pero sin la fuerza necesaria para hacer que la punta del florete marque un touché a favor.

Las tensiones entre la Mesa Directiva de la FME y la Asociación Queretana de Esgrima crecieron a tal grado que acciones no del todo limpias empezaron a ser usadas. El entrenador Ramsés Herrera Luna, cabeza de la Asociación Queretana de Esgrima junto a Eduardo Lara, fue arrestado por la policía cuando se levantaron acusaciones de «agresión con arma blanca». Posteriormente fue liberado por falta de pruebas.

Pero las agresiones, amenazas y difamaciones contra el entrenador no terminaron ahí. Durante otra competencia, en medio de un asalto, lo agredieron verbalmente y le entregaron una notificación (una amenaza) por conductas ilegales dentro del deporte –el equivalente a sobornar a un juez antes de subir y conectarse a la pista para que marque puntos donde no los hay. La Asociación Queretana respondería, pero, como dije antes, en el esgrima uno necesita pensar 5 movimientos antes que tu oponente lance los suyos, y Jorge Castro Rea ya tenía pensados 10 movimientos antes de que sus adversarios pudieran siquiera pensar en sus opciones.

Cuando la Asociación Queretana hizo público el deseo de que Holda Lara (entrenadora profesional de esgrima y madre de Paola Pliego) fuera presidenta de la FME, Castro Rea cerró el lugar donde se supone que se registraría la señora Holda. Posteriormente, Castro Rea prohibió a dos esgrimistas queretanos su asistencia a la Copa Mundial y los reemplazó con dos esgrimistas de una de las asociaciones estatales que lo apoyaban, a pesar de que los dos jóvenes queretanos estaban por encima de ellos en las tablas de resultados nacionales. Castro Rea metía un punto tras otro y la Asociación solamente retrocedía y ejecutaba respuestas aleatorias y sin mucho pensamiento. El asalto iba 14 – 1, y Castro Rea llevaba la delantera.

Pero había un fallo en su plan. Una flecha mal ejecutada que te deja en un limbo donde no puedes detenerte, exponiendo tus puntos válidos. Uno de sus «cómplices» grabó la conversación que hubo en la mesa directiva donde Castro Rea detallaba todas las artimañas que aplicó para tomar el poder de la Asociación. Según las grabaciones, mandó las boletas para el voto de las elecciones y dio más dinero a ciertas asociaciones estatales de esgrima para obtener sus votos, al mismo tiempo que creaba nuevas asociaciones locales bajo su mando para asegurar su poder. Las grabaciones terminaron en manos de la reportera Beatriz Pereyra, quien hizo una detallada nota al respecto. Al parecer, el árbitro finalmente había notado que un combatiente hacía trampa, y lo descalificó.

Las acciones de Jorge Castro Rea no son solamente antideportivas e ilegales, sino que se castigan con multas millonarias por parte de la FIE e incluso con años de cárcel. Estas acciones afectan no sólo la honestidad del deporte y de la credibilidad de la Asociación, sino que toda esta corrupción repercute en los atletas, niños y adultos que se vieron envueltos en el escándalo; atletas que solamente buscaban competir y obtener un buen resultado en el deporte que les apasiona.

Jorge Castro Rea fue removido de su cargo de presidente de la FME, pero por razones no aclaradas no terminó en la cárcel ni pago multa alguna. Los que lo conocen tampoco esperaban que lo hiciera. Un caso de corrupción en pequeña escala que sólo refleja el estado actual del mundo. Grandes fraudes se cometen también en el deporte (y no sólo en el futbol), las asociaciones deportivas se enteran, pero al final el abuso de la autoridad cae en el olvido porque nadie siente la obligación de hacer nada.

La corrupción y la impunidad no sólo está presente en el ámbito electoral y gubernamental.