La adoración a un héroe que (chance) no es héroe

por José Pablo Castañeda

¶ Benito Juárez ha regresado a nuestras mentes por la insistencia del candidato puntero en las encuestas presidenciales. Andrés Manuel López Obrador quiere dejar una marca en la Historia similar a la del presidente indígena nacido en San Pablo Guelatao. Pero, ¿qué significa esto? ¿AMLO espera ser el primer presidente indígena? ¿Espera matar a alguien con sus mismos ideales sólo por ser extranjero? ¿Espera intentar reelegirse?

AMLO es alguien muy interesante. Busca la paz, no critica otros gobiernos. Cuando se le cuestiona sobre la actualidad en Venezuela, como hace unas semanas en Tercer Grado, dice que sí, que cosas han salido mal, pero no critica ni a Maduro ni a Chávez. Intenta no engancharse. Se le ve como un hombre sereno cuando está en paneles donde lo atacan o hasta en el mismo debate presidencial. Tiene ideas que siguen su corriente política y hasta tienen lógica, como la amnistía a narcotraficantes. Tal vez no a muchos les parezca, pero algo que es cierto es que no se puede combatir fuego con gasolina. ¿Quién lo sabe mejor que nosotros? Si ya probamos y fallamos. Sin embargo, AMLO también tiene este lado populista y queda-bien. Este lado donde promete vender el avión presidencial, bajar la gasolina y hacer que México sea una potencia siguiendo el modelo de alguien que la gente reconoce: Benito Juárez. Supongo que el punto de este artículo no es demeritar a Juárez ni a AMLO, pero sí a su populismo tramposo. Una de las características de este, nos dice Gibrán Ramírez Reyes en Horizontal, está en prometer una alternativa ante el régimen de los partidos tradicionales, y es así como lo utiliza Andrés Manuel. Ataca al decir que los partidos tradicionales reciben dinero del pueblo y que no le sirven al mismo, pero él mismo recibe dinero por el partido que fundó y, hasta ahora, no ha servido de mucho. No queremos estas mentiras populistas.

Benito Juárez fue licenciado en Derecho por el Instituto de Ciencias de Oaxaca y fue regidor del Ayuntamiento de Oaxaca cinco años después. De ahí pasó a ser diputado del Congreso del Estado y después a ser diputado en el Congreso de la Unión. ¡Esos sí eran niños maravilla! ¡Y sin traiciones! Ganó popularidad con críticas al tratado de Guadalupe-Hidalgo que le otorgaba a México cerca de la mitad de su territorio a Estados Unidos. Sirvió como una voz de cambio ante el lado conservador que tenía el país. Su mejor función fue expulsar a Santa Anna de México y quitarle así al país a uno de los males más fuertes que ha tenido en su historia. Participó en el Plan de Ayutla y pudo desarrollar la corriente liberal en México con Juan H. Álvarez e Ignacio Comonfort.

¿Qué ha hecho AMLO en relación? Ha militado en la izquierda desde que salió en 1987 del partido político que más ha gobernado en el país. Ahora, va en contra de este y de su semejante: el PAN. Para concentrarnos en el ahora, podemos considerar las críticas de AMLO a la mafia del poder, es decir, al PRIAN, es decir, a todos los que no son él. Algo así hizo Juárez en su etapa contra López (de Santa Anna). Pero, esto no parece ser suficiente para intentar pasar a la Historia como el mismo Juárez.

Andrés Manuel tiene un plan económico para «convertir a México en una potencia» que costaría alrededor de $1,020,400,000,000.00. Además, espera hacerlo sin endeudar al país. Te queremos apoyar, AMLO, pero ¿cómo piensas hacer esto? Entre las ideas de Andrés Manuel para hacerlo están estas: combatir la corrupción, fomentar la diversidad de actores en el sector bancario, crear un fondo de inversión público y privado, incentivar el desarrollo turístico y favorecer a la globalización. Muchos dudan del interés de otros países en invertir en México con la llegada de un gobierno así, pero por esos muchos me refiero a la misma gente que ha llevado a México a donde está ahora.

En su plan económico, el Pejenomics, AMLO establece la importancia en apoyar emprendedores, apoyar la producción de cultivos y ofrecer más créditos para las PyMEs. El Pejenomics es un proyecto llevado a cabo por puro COLMEX (no lo puedo decir sin llorar; no me aceptaron): Gerardo Esquivel, Jesús Seade, Graciela Márquez y Carlos Urzúa. Este texto nos da una idea de la plataforma económica de López Obrador: buscar que el dinero llegue a quien no lo tiene y buscar que la necesaria inversión extranjera en el país no se detenga por el miedo a un populista de izquierda. Pero, hasta en la presentación de su plan económico, AMLO deja ambigüedades. No dice cómo se va a manejar el presupuesto, cómo va a estar repartido o en qué estados podría existir esta inversión. Nos quedamos, una vez más, en el mundo de las ideas.

Juárez se metió en la Guerra de Reforma contra los conservadores y terminó combatiendo al Segundo Imperio comandado por un extranjero que se enamoró de México y no abandonó sus ideales liberales: los mismos por los que luchaba Juárez. El apoyo que una vez tuvo se fue cuando los conservadores vieron, en el foráneo, ideas liberales y cuando Francia necesitó sus tropas y las regresó a su territorio. Sólo terminaron él, Tomás Mejía y Miguel Miramón. Benito no tuvo compasión y los fusiló a los tres porque a alguien le interesa más de dónde vienes que a dónde quieres llegar. ¡Viva la multiculturalidad! Benito Juárez siguió su presidencia y se reeligió hasta 1872, cuando murió y fue absuelto por la historia por algo que después Porfirio Díaz haría: reelegirse por más de 30 años. Juárez, por cierto, también tenía en mente la reelección por el «bien del país».

Pero bueno, ¿este queremos que sea nuestro presidente? ¿O este queremos que sea AMLO? ¿Alguien que va en contra del statu quo pero termina convirtiéndose en más de lo mismo? ¿O será que AMLO sólo utiliza a Benito Juárez porque sabe que todos lo conocemos como alguien, digamos, bien? Parece ser que lo único que López quiere es estar en el billete de veinte pesos. Los ideales de lucha por la clase baja, los campesinos, las minorías, parecen no ser atendidas por la concentración en ser alguien «histórico». Y es que vemos en Andrés Manuel mucha mención a los «sectores olvidados», pero no sabemos si es por el recurrente populismo (como asimilarse a uno de los personajes más famoso de la Historia) o por sus intenciones reales.

La educación mexicana y su repertorio de mentiras históricas comandada por los Niños Héroes ha hecho que líderes así tomen ejemplos no tan explorados, como el de Benito, e intenten fundar base a partir de esto, puros mitos. Triste es que quien lidera las encuestas no intente cambiar esto y, en su defecto, fomente el mito haciéndolo. La ignorancia nace de la desinformación y no puede suceder lo que el candidato quiere que suceda. Pero, que no se malentienda, lo mismo con todos. Información falsa en debates, encubrimiento a la «estafa maestra», polémica sobre recolección de firmas: todos cavan con la misma pala.

La izquierda mexicana sigue llorando, pero ahora la derecha también, de desesperación. Se especula todavía sobre la declinación de uno para que sus votos se vayan al segundo lugar y Andrés Manuel siga sin ganar. Aunque el tercer lugar, José Antonio Meade, lo niegue en todos los paneles a los que es invitado, es algo muy probable. Por lo tanto, los dos lados lloran. No tenemos ni al Macron queretano ni a la izquierda de Kumamoto (¡todavía!), pero mínimo tenemos mundial de futbol, Santos Laguna, serie de Luismi, libros, cervezas y amigos. Nos vamos a morir todos en este país de mierda, pero al menos todos parejos. Muerte a las mentiras populistas y muerte a la derecha cínica y sin verdadero interés social. ¡Vivan las distracciones! ¡Y viva Pedro Kumamoto! ¡Y Julito Furch!