Europeos en Europa

por Andrés Vargas Pérez

¶ La historia se repite con la misma picardía con la que un niño hace algo cuando su mamá, segundos antes, le advirtió que no lo hiciera. Los patrones, a lo largo de la historia, se repiten. Pero para no sonar tan aburrida y repetitiva, la historia busca variaciones distintas para contar un cuento que ya había contado antes. Existen dos puntos importantes en la historia en los cuales el continente europeo plantó la bandera en el pedazo de tierra que llamamos América. En el año 1492, Cristóbal Colón descubrió «el Nuevo Mundo». Él, en su travesía por llegar a la India, terminó chocando con un continente desconocido. Cuando las carabelas enviadas por los españoles tocaron tierra, no se conocía lo que estaban a punto de reclamar. Era un mundo totalmente extraño con culturas que revelar. Esas culturas fueron conquistadas, algunas exterminadas y otras fusionadas, creando nuevos países y, con ello, selecciones de futbol.

El territorio ya había sido conquistado por los dioses trepados en caballos, pero les faltaba una victoria. No habían ganado un Mundial en esas tierras. El paraíso terrenal que representaba América para los europeos era fenomenal en cuestión de recursos naturales. Sin embargo, sus balones no rodaban de la misma manera que en Europa. Tuvieron que pasar 522 años para que una nación europea levantara el trofeo más importante del futbol en América. Irónicamente, los alemanes lograron proclamarse campeones en casa del único americano que logró llegar a la cima en el viejo continente. Los teutones se proclamaron campeones en la mítica tierra dónde el futbol no para: Brasil. Después de dichos acontecimientos, las tablas volvieron a estar parejas, las balanzas equilibradas y el balón en la mitad del campo. A partir del 2014, el marcador señaló un 2-2 en cuestión de victorias mundialistas fuera del continente materno. España en África y Alemania en América mientras que Brasil venció en Asia y Europa. Nuestra balanza se verá equilibrada durante un Mundial más. Oficialmente, después del día de hoy, sólo habrá equipos europeos peleando por el título en la congelada e inhóspita Rusia.

En un Mundial lleno de sorpresas y extrañezas, no quedan más foráneos. El trofeo más importante del deporte más popular del mundo se quedará, por lo menos otros 4 años, en el continente que lo vio nacer. Quizá regresará a casa, a sus orígenes ingleses, o por lo menos permanecerá cerca de ellos. Los americanos regresarán a casa con la esperanza de que en el próximo Mundial triunfen una vez más en el continente asiático. Por lo pronto, lo que resta de este Mundial será de europeos en Europa.