TOA –la autenticidad invisible

por Isabel García Hugues y Paula Alvarado González Aragón

¶ Nos saludamos y vamos a unas sillas apartadas en la sombra a platicar. ¿Qué?, lo que saliera. No sabíamos cómo empezar, ni siquiera lo que le íbamos a preguntar. Estaba nervioso, estábamos nerviosas.

—¿Qué quieren saber?
—Lo que nos quieras contar.

Empezó a platicarnos que esa mañana había ido a hacerse unos estudios salud que su mamá le pide que se haga cada año. Después pasó a starbucks por una dona y su café favorito, un americano con mucha azúcar.

Mide 1.63 m. Tiene el cabello corto, negro y chino, un chino abierto. Su piel es lisa y color morena. El rostro es algo ovalado. Esconde sus ojos negros detrás de unos lentes rectangulares de armazón negro, que se vuelven oscuros con la luz del Sol. Sus cejas son negras, anchas, libres, rebeldes. Tiene una nariz recta que se ensancha cuando desciende. Labios carnosos, de los que sale su voz por momentos grave y otras veces más natural. A primera vista parece una persona enojada, seria, muy poco tolerante y con ganas de matarte. Después de platicar con él te das cuenta que es una persona muy extrovertida, solidaria, por momentos reservada, pero platica bastante. Toa es muy enfermizo, tiene asma y muchas alergias. Tiene TDA, depresión y ansiedad.

Nació el 25 de mayo de 2001 en Toluca y sus padres deciden ponerle el nombre de Tania María Guzmán Silva (pero es mejor llamarlo Toa). Durante sus primeros años de vida se muda constantemente. Desde Toluca hasta un diminuto pueblo llamado San Luis de la Paz. Ahí estudia un año en un colegio de monjas. Después se muda a Celaya y finalmente a Querétaro. Aquí estudia parte de la primaria en el colegio Hispanoamericano, y después en el Olmo hasta secundaria.

 

* * *

 

Nos reunimos con un compañero suyo de primaria:

—Íbamos juntos en la escuela. No encajaba con las niñas ni con los niños.

—¿La molestaban?

—Éramos chiquitos y nos burlábamos de todo, ¿sabes? Era muy apartada, decía cosas muy raras. Leía libros en vez de jugar o platicar con los demás. Y era como muy bipolar, si algo que le decías no le gustaba se enojaba y te gritaba. Dibujaba mucho anime, hacía cómics de ponis y morras bien frikis jajajaja. Era rara, la neta.

 

* * *

 

En primaria, cuando me mudé a Querétaro, me bulleaban bastante, no voy a decir que no.

Toa nos cuenta, con una sonrisa en el rostro, sobre una niña que la molestaba cuando eran pequeñas. Lo molestaban porque era la niña nueva, la rara. Más que agredir, se trataba de aislarlo por completo. Pero ahora Toa sabe que lo molestaba porque la niña tenía una vida familiar difícil y decidía desquitarse con él, por eso dejó de importarle.

A los 12 años, después de ser bulleado, su perspectiva de las cosas cambia. Desarrolla depresión y ansiedad y comienza a ver el mundo desde una perspectiva oscura y nihilista. Además, sus padres constantemente lo presionaban con sus calificaciones y con ser perfecta. Su valor como persona se volvió el número en su boleta.

Siempre se ha sentido diferente, pero hacía lo posible por encajar. Por ser una niña femenina y «normal». Usaba faldas e intentaba maquillarse pero nunca lo sintió correcto. Era una máscara detrás de la que se ocultaba.

Ser yo mismo ya no me molesta.

Toa llegó a un punto donde decidió no ocultarse más en esa máscara. Se dio cuenta de que no encajaba en el molde que la sociedad fuerza a todos, y lo aceptó. Está bien estar en conflicto contigo mism@. Está bien ser tú. Después de quitarse las ideas y perspectivas de género con las que cargaba, un gran peso se quitó de sus hombros y finalmente encontró una parte de sí mismo. ¿Qué es Toa? ¿Hombre o mujer? Ninguno, es Toa.

No es nada fácil ser tú mismo. Aceptar ser quién eres y mostrarlo al mundo implica mucha valentía. Dá mucho miedo pensar que lo que somos está mal para la gente y que nos rechazarán por eso. Toa se ha dado cuenta que son más grandes los prejuicios que tenemos internalizados que lo que realmente piensan las personas sobre nosotros. Lo que más le afectaba eran sus propios juicios y estereotipos, su propio yo.

 

* * *

 

No puedes pedirle a la gente que sea completamente ella misma porque tienen todas estas ideas, de las cuales son prisioneros y todas estas expectativas con las que llevan viviendo toda la vida, y no se las pueden quitar de la noche a la mañana porque es un proceso muy lento. Yo hasta este momento llevo un buen nivel de ser yo mismo y me sigo preguntando cosas como ¿debería de ser completamente mi ser?

 

* * *

 

Toa tiene un hermano más grande que él. Iván tiene 25. Cuando estaba pequeña se sentaba a ver la televisión con él, veían las tortugas ninja, los power rangers, transformers y drama total. Después a su hermano le dejaron de gustar, pero él seguía viéndolos. También le gustaba jugar con los max-steels de su hermano y con sus muñecas barbies a que eran detectives y espías. A Toa le encanta escribir y dibujar. Por un tiempo dibujó ponies y anime. A los 10 años entró en deviantart, una red social de artistas. Una comunidad donde él era el más joven del grupo junto con un niño estadounidense que después se volvió su mejor amigo. Cal vive en Wisconsin. Estuvo con él en momentos difíciles cuando sus papás no podían entenderlo. Cal estaba presente, virtualmente pero presente. Están esperando a que sea el 2020 porque vendrá a Querétaro, por fin, a conocerlo en persona.

—Vamos a hacer las pendejadas que siempre quisimos, ir a museos, ver Star Trek, Star Wars y desvelarnos hasta las 3 de la mañana y por fin ir a todos esos lugares que alguna vez nos prometimos ir.

 

* * *

 

Su mamá es estricta pero muy abierta, ha aceptado las decisiones de Toa. Lo único que le piden es que mantenga su beca académica. Aunque no lo dejan estar solo en la calle o salir muy seguido, está agradecido con sus papás porque han hecho un esfuerzo en aceptarlo y tratarlo como es.

Está orgulloso de haber salido el semestre pasado del clóset con sus papás. Su mamá lo tomó bien. Ahora podía ser él. Podía ser feliz. Y aunque él sienta que sus papás no lo aceptan al 100%, lo respetan y eso es lo más valioso. Pensaba que lo iban a juzgar más. Pero no.

 

* * *

 

Toa quiere estudiar astrofísica y física nuclear. Sus amigos le dicen que mejor estudie algo de creatividad, o animación. Pero él no se ve haciendo eso o estudiando dibujo. Le gusta, sí, pero no como carrera. Prefiere estudiar física y seguir dibujando como pasatiempo. Otra cosa que le encanta es el teatro. Es el líder de la compañía de teatro experimental del Tec. Lleva los seis semestres de prepa participando. Aunque a veces es exhaustivo, Toa nunca lo dejaría de hacer.

 

* * *

 

—¡Me gusta mucho el Tec! —nos dijo— Porque aquí todos estamos en nuestro rollo y a nadie le importa. Podemos decir «¡viva el arcoíris y la igualdad de género!», puedes expresar tu libertad y que a nadie le importe. Cuando sabes que eres diferente tienes dos opciones, mostrarlo e ir en contra de la ola o tragártelo y ser como los demás para no tener problemas.

Él decidió ir contra la ola. La gente que viene al Tec es un sector privilegiado que tiene posibilidades, pero también abierto y diverso.

Por eso no me siento juzgado, me gusta porque puedo ser quien soy y a nadie le importa. De repente sí me dicen «Toa, qué rara eres» y la neta sí soy raro, no soy normal. ¿Qué es ser normal? ¿Normal? ¡Qué aburrido!

 

* * *

 

Hace algunas semanas, leímos un texto de Leila Guerriero dónde ella dice que la verdadera libertad es estar dispuesto a asumir las consecuencias de no moverte de tus creencias sin importar el precio. Pagar el precio de tu libertad. Hablando con Toa nos dimos cuenta que él es como Leila. Ese valor corajudo que no muchos tienen. De oponerse a lo que dicen sus papás o a lo que está impuesto en la sociedad como los estereotipos o ideales perfectos de cómo debe de ser una mujer. A Toa eso no le importa. Él se fue descubriendo poco a poco, desde que era joven, hasta darse cuenta de que no es como el resto. Eso le gusta. Siempre ha sido él mismo, sabe perfecto que al ser diferente lo juzgarían, rechazarían y bullearían. A sus papás esto les preocupaba, que no fuera a ser incluido. Pero él estaba muy seguro de sí mismo. Dispuesto a aceptar todos los rechazos. Dispuesto a pagar el precio de la libertad y la autenticidad. Toa es la autenticidad más auténtica.

Muchas veces no nos damos cuenta ni nos percatamos que ahí está élla con toda su libertad. Toa representa esta autenticidad auténtica. Y ni siquiera lo sabe.