Sin filtro Mormón

por S. y P.

¶ Son las 12 de la noche, estoy frente a una pantalla y comienzo a entrar en el perfecto estado para poder relatar, sin prejuicio alguno, simplemente aceptando lo que soy, y de una forma pacífica y sin ningún remordimiento hacia mis padres, quién soy. Mis intenciones no son el cuestionar si lo que creo o no es falso, quisiera evitar molestias o asuntos innecesarios.

Mi nombre es S, tengo 18 años, la edad perfecta para que un joven pueda disfrutar de este mundo carnal sin temor alguno, donde pueda consumir todas las drogas que quiera y tener todo el sexo posible que se pueda… pero me ha faltado decir una cosa más: soy mormón.

¿Mormonismo?

Comenzaré metiéndolos un poco en contexto. El fundador de la iglesia Mormona es Joseph Smith, un joven norteamericano que con 14 años fundó una iglesia de la que él mismo fue su primer profeta. A la iglesia se le conoce por acrónimos que se le han dado a través del tiempo, como SUD o como LDS, traducido al inglés, aunque el nombre oficial y correcto que se le da es «Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días». En el año de 1820 José Smith oró al padre en una arboleda para preguntar por la iglesia a la que debía unirse, ya que existían muchas. Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo se le aparecieron en una visión y le encomendaron volver a establecer la iglesia de Cristo sobre la Tierra, ya que el resto de las religiones se habían desviado del camino correcto. Y es así como comenzó todo de nuevo; teniendo Joseph Smith visiones que lo guiaran.

Pasaron muchos años, la iglesia creció y ahora me toca ir con con mamá y papá todos los domingos a la iglesia. En la mañana mi mamá se dirige a mi cuarto, no pone ni siquiera un pie dentro de la habitación cuando me despierto, antes de que comience a hablar por sus pasos graves que son provocados por los tacones que lleva. Abro los ojos y estoy listo para escuchar la voz de mi madre decir «ya levántate, que se nos hace tarde». El reloj por lo regular apunta las 8:10am, nunca pasa de las 8:15. Según mi madre debo levantarme para «poder disfrutar de esta prueba de amor», a mí me resulta más como una prueba de fe a mi religión el levantarme un domingo a las 8:15am. Para un chico mormón el asistir a la iglesia es algo casi sagrado; vamos con una camisa blanca que representa un alma pura, con corbata, pantalón de vestir y zapatos. Mamá usará un vestido y no tacones necesariamente, pero es algo que suelen hacer todas las mujeres mormonas y aún no le encuentro razón alguna, así que deduzco que es por gusto propio. Solemos vestir formales para asistir a la iglesia. Soy niño, entonces todo resulta más fácil, pues sólo tengo un color de camisa que elegir, blanca, y zapatos cafés o negros. En el clóset de un chico mormón siempre podrás encontrar una camisa blanca y un par de zapatos negros bien boleados.

Camino a la iglesia, la sensación es muy callada por lo general. Como mormones, los domingos no podemos escuchar música ni ver programas de televisión. Básicamente no podemos hacer nada que no nos edifique, así que eso explica porqué mi iphone no está conectado al bluetooth en el camino a la iglesia. Los servicios se dividen en dos horas, la primera hora es la más importante porque en él se reparte la Santa Cena; para que me entiendan, es como si los católicos tomaran la ostia sumergida en vino. La importancia de esta parte del domingo es vital para un mormón, o sea para mí; la oración la hacen dos jóvenes de 18 años, y el agua y el pan la reparten otros cuatro chicos por toda la sala, mientras que el resto de los hermanos cierran sus ojos recordando que Cristo expió nuestros pecados en su nombre. La Santa Cena para un mormón simboliza el cuerpo de Cristo, y que lo estamos tomando sobre nosotros. Aprovechamos el momento para recordar nuestra semana y recordamos lo que podemos mejorar para ser más semejantes a nuestro Salvador, arrepintiéndonos de las cosas que pudimos hacer mal.

 

Son las 3 de la tarde y es viernes, todos están saliendo de sus clases, sexto semestre siempre tiene los mejores planes, fiestas y de todo… Esperas a que alguien te invite, pero por lo regular a estas alturas ya todos saben que soy mormón, por lo que las invitaciones con el tiempo comenzaron a disminuir. Los amigos siguen siendo amigos, pero como no tomo, casi no me invitan al antro; como no pongo para la botella, al mormón casi no lo invitan. No es tan malo, sólo necesitas un buen amigo; mi novia y yo hemos ido al antro solos, porque ni ella ni yo tomamos, así que no nos invitan muchas veces. La verdad es que a veces me pone triste eso, pero me llena de felicidad aunque sea tener una sola amiga que comparta conmigo y me respete; para mí eso vale oro. Nuestros planes suelen ser cosas más comunes como ir al boliche, ir a cenar o al cine. Nuestros amigos nos bromean en la escuela muchas veces, diciendo que nos pondrán borrachos. Lo tomamos con humor, disfrutamos de las personas que tenemos y somos muy felices. Siempre seremos personas muy agradecidas con otros y no nos importa lo que en las otras personas crean o amen, y eso nos abre muchas puertas a muchas amistades sinceras.

 

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Nunca había escuchado acerca de esa religión, o tal vez sí, pero no a detalle. Lo conocí, éramos amigos, en alguna conversación él dijo «soy mormón»… Yo no sabía nada de su religión, nunca había conocido a un mormón.

Comencé a ser su novia, conocí más a detalle su vida. Yo soy católica, y asisto a la iglesia los domingos, pero nosotros tenemos un horario desde las 9am hasta las 8pm para asistir a la iglesia. Pero él los domingos se levantaba muy temprano, siempre va a la iglesia a las 9am. Eso me parecía extraño, pues a mí los domingos me gusta levantarme un poquito más tarde y voy a misa a las 6pm. Comencé a ver la importancia que tenía para él su religión, las cosas que implicaba ser mormón, que tal vez en estudiantes de sexto semestre de preparatoria no lo ves comúnmente, como no tomar alcohol, no tatuarse, no fumar, no tomar coca-cola, café, bebidas energizantes, prácticamente debe cuidar su cuerpo por completo, porque es sagrado. En lo personal, ¡me encanta! Yo soy así también, no tomo, no fumo, nunca me tatuaría, eso me lo enseñaron mis padres. A mí me gustan los niños que son así, tranquilos. No hay muchos niños que se cuiden tanto, o que les importe mucho su salud, así que para mí es especial haber encontrado una persona así, y sobretodo que sea mi novio.

Los planes que hacemos juntos son tranquilos; un viernes por la tarde salimos por un helado, una crepa, a patinar, pasear a sus perros, caminar en la plaza. Me gusta. Aunque me gusta bailar, ir a los antros, no me gusta que lo único que necesitas para que te inviten es dar dinero para una botella, así que prefiero ir sólo con él, honestamente la paso mejor.

Me impresiona la dedicación, amor y fidelidad que tiene hacia su iglesia, los esfuerzos que hace, la responsabilidad que tiene de asistir a las actividades de cada domingo; levantarse temprano, cumplir con su seminario, su manera de orar, de ayudar a las personas, de ser bueno, amable y gentil con los demás. Creo que a nuestra edad es difícil conocer a una persona que es así, y eso de él me encanta y me enamora.

La familia es lo más importante en su religión, y eso es lo que más me gusta. La familia para mí es lo más importante, para él también lo es, así que los dos pensamos de la misma manera, vemos muchas cosas igual, y eso me gusta mucho. Conocerlo fue encontrar a la persona que tiene lo que a mí más me gusta.